El cuaderno
Fiados a lápiz, inventario de memoria y cierres de caja que no cuadran. Funciona — hasta el día que no.
nuboo lo hacen dos desarrolladores de Norte de Santander que crecieron viendo a sus tiendas anotar el fiado en un cuaderno. Esta es la historia de cómo ese cuaderno se volvió software.
La tienda del pueblo siempre tuvo sistema: un cuaderno, un lapicero y la memoria del tendero. Lo que nunca tuvo fue software que la respetara.
Los dos crecimos en pueblos de Norte de Santander, con la misma escena: la tienda de la esquina fiándole a medio barrio con un cuaderno cuadriculado, el inventario en la cabeza y la caja cuadrada a puro pulso a las nueve de la noche.
Nos conocimos estudiando en Cúcuta y trabajamos años construyendo software para otros. En cada visita al pueblo, la misma conversación: los sistemas de punto de venta existían, pero eran caros, complicados, pedían contador aparte — y ninguno entendía el fiado, que es como de verdad vive el comercio local.
Así que decidimos construir el que faltaba: uno que cupiera en el bolsillo del tendero, hablara su idioma y le resolviera la vida completa — vender, fiar, cobrar, cuadrar caja y saber qué pedir. Se llama nuboo porque toda esa carga se fue para la nube: tu negocio en orden, desde cualquier lugar.
Fiados a lápiz, inventario de memoria y cierres de caja que no cuadran. Funciona — hasta el día que no.
Años haciendo software para otros nos dieron el oficio. Los pueblos nos dieron el porqué.
Ventas, fiados, inventario, caja, compras y reportes — cada módulo probado contra la realidad de una tienda de verdad.
El punto de venta en la nube que le sirve igual a la tienda del pueblo que al negocio grande.
Las convicciones que no negociamos, anotadas donde empezó todo: sobre los renglones.
El fiado no es informalidad: es confianza.
Por eso nuboo lo trata como ciudadano de primera — con estado de cuenta, abonos y recordatorios, no como una nota al margen.
Si el tendero necesita manual, fallamos nosotros.
Cada pantalla se diseña para alguien que está atendiendo y vendiendo al mismo tiempo, no para un contador.
Los datos del negocio son del negocio.
Cada cliente vive aislado en su propio espacio, con respaldo diario. Tu información se exporta cuando quieras, sin secuestros.
Lo que sirve en el pueblo, sirve en cualquier parte.
Diseñar para la tienda más exigente — la que no perdona lentitud ni enredo — produce software que le queda bueno a todos.
nuboo lo construyen Brayan Rodríguez y Manuel Silva, dos desarrolladores nortesantandereanos con años de software a cuestas, que decidieron hacer el sistema que le faltaba al comercio de su propia tierra. Sin inversionistas que impongan el rumbo y sin atajos: cada módulo sale cuando está probado, no cuando lo pide un calendario.
El soporte te responde alguien que escribió el código. No hay call center ni tiquete que se pierde: la persona que te contesta por WhatsApp puede arreglar lo que reporta.
El sistema se decide con los negocios que lo usan. Los módulos nuevos salen de conversaciones con tenderos, no de un tablero de tendencias — el fiado, las mesas del restaurante y las tallas de la ropa entraron así.
Precios en pesos, a la vista, sin sorpresas. Lo que cuesta está publicado, la prueba no pide tarjeta y la migración de tus datos va incluida — cambiar de sistema no debería costar más que el sistema.
Pruébalo 14 días gratis, sin tarjeta. Te ayudamos a migrar desde lo que tengas hoy — incluso si es un cuaderno.